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Mientras haces la renta, el cierre trimestral ya se está acumulando

A mediados de junio, en un despacho pequeño no se habla de otra cosa que de la renta. Cada hueco de la agenda está ocupado por una declaración, una llamada de un cliente que no entiende un dato del borrador o una revisión de última hora. La campaña de IRPF se presenta hasta el 30 de junio y, hasta esa fecha, casi todo lo demás espera.

Casi todo lo demás incluye, precisamente, el cierre del segundo trimestre. Y lo paradójico es que ese cierre no empieza el 1 de julio: empieza mucho antes, con cada factura que el cliente va trayendo.

Porque esas facturas —las de abril, mayo y junio— no han desaparecido. Están ahí: en el correo, en una carpeta, en el sobre que alguien dejó en recepción. No se han procesado porque no ha habido tiempo, y no lo ha habido porque la renta no deja.

Es una decisión razonable. Primero lo que vence antes.

Pero tiene una consecuencia que se ve venir.

El 1 de julio empieza con todo encima

El 30 de junio termina la campaña de la renta.

El 1 de julio se abre el plazo de las autoliquidaciones del segundo trimestre, que se cierra el día 20: modelo 303 de IVA, pagos fraccionados y las declaraciones que correspondan en cada caso.

Veinte días. Y detrás, tres meses de facturas pendientes de procesar.

Proveedor, fecha, base imponible, tipo de IVA, cuota.

Y en muchos casos algo más: una retención de IRPF, un recargo de equivalencia o una factura de un proveedor extranjero que requiere una revisión adicional.

Cada documento lleva su tiempo.

Y cien documentos pueden convertirse fácilmente en una semana de trabajo que no se tiene.

No es que el cierre del trimestre sea más difícil que otras veces.

Es que llega justo detrás de la renta, sin margen entre uno y otro, y arrastra el trabajo que junio dejó aparcado.

El cuello de botella no es el cálculo, es la captura

Lo llamativo es dónde está realmente el atasco.

Liquidar el IVA, una vez tienes los datos, es un trabajo que un profesional hace con criterio y relativamente rápido.

Lo que consume las horas no suele ser decidir.

Lo que consume las horas es capturar la información.

Abrir cada factura.

Localizar los importes.

Comprobar los datos.

Introducirlos en el programa de contabilidad.

Y repetir el proceso una y otra vez.

Es la parte más mecánica del trabajo y, al mismo tiempo, la que no se puede saltar.

La pregunta es si tiene sentido que toda esa carga termine concentrándose precisamente en los veinte días más tensos del trimestre.

Adelantar trabajo antes de que se acumule

Una posibilidad es ir procesando las facturas a medida que llegan, en lugar de esperar a que el trimestre se cierre.

La pila no desaparece.

Pero deja de crecer durante tres meses para caer de golpe sobre julio.

Y aquí es donde las herramientas de extracción de datos pueden ayudar.

No porque hagan el cierre trimestral.

No porque interpreten la normativa.

No porque sustituyan el criterio profesional.

Simplemente porque reducen el tiempo dedicado a la parte más repetitiva del proceso.

Lo importante no es que la herramienta acierte siempre

Conviene decir algo que a veces se pierde en las conversaciones sobre IA.

Ninguna herramienta es perfecta.

Billexia también se equivoca alguna vez.

Y por eso los datos hay que revisarlos.

Pero la cuestión no es si una herramienta comete algún error.

La cuestión es cuánto tiempo cuesta detectar y corregir ese error frente al tiempo que cuesta buscar todos los datos y teclearlos manualmente desde cero.

Revisar una extracción suele ser mucho más rápido que realizarla.

Y esa diferencia, multiplicada por las facturas de un trimestre completo, puede representar muchas horas de trabajo recuperadas en el momento de más carga del año.

Dónde encaja Billexia

Billexia lee facturas recibidas en PDF, fotografías, documentos escaneados, Word o Excel, extrae los datos relevantes y los devuelve estructurados para su revisión e incorporación al programa de contabilidad.

No interpreta la normativa fiscal.

No decide el tratamiento contable.

No sustituye el criterio del profesional.

Lo que intenta eliminar es el trabajo mecánico de localizar y copiar datos de un documento a otro.

Precisamente la parte que suele acumularse mientras todo el mundo está ocupado con la renta.

Si quieres probarlo antes del 1 de julio

Puedes hacerlo sin registrarte en billexia.com: hasta tres facturas cada 24 horas, sin proporcionar ningún dato personal.

Coge algunas de las facturas que tengas pendientes ahora mismo y comprueba qué información devuelve.

Si te encaja y quieres procesar más documentos durante esta fase beta, el acceso ampliado sigue siendo gratuito.

Puedes escribirme a cfresco@billexia.com y te lo habilito.


Quién escribe esto

Carlos Frescó.

Trabajé durante veintinueve años en sistemas de banca y, tras jubilarme, desarrollé Billexia para resolver un problema que he visto repetirse muchas veces: el tiempo que consume extraer y registrar los datos de las facturas recibidas cuando los plazos aprietan.

La herramienta sigue en beta y continúa mejorando a partir del uso real y del feedback de quienes la prueban.


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